En Pocifren ejecutamos obras de pocería en Madrid: lo que ya no se resuelve limpiando ni desatascando, sino levantando, sustituyendo o construyendo.
Qué construimos y reparamos
Pozos y arquetas de registro. Construcción nueva, rehabilitación de los deteriorados y sustitución cuando el fallo es estructural. Es lo que más nos piden, porque son los puntos por donde se entra a la red: sin ellos accesibles, cada incidencia futura empieza picando.
Redes de saneamiento completas en obra nueva, y sustitución de colectores en instalaciones existentes.
Bajantes. Reparación por tramos o sustitución de la columna completa. Con un aviso importante: en fincas de los sesenta y setenta es habitual encontrar fibrocemento, que contiene amianto. Su retirada está regulada por el Real Decreto 396/2006 y solo puede hacerla una empresa inscrita en el RERA con plan de trabajo aprobado. No se corta ni se rompe en seco.
Acometidas y conexión con la red municipal, incluida la tramitación.
Hundimientos y muros de seguridad, cuando el terreno ha cedido sobre una conducción.
Galerías visitables, construcción y reparación.
Zanjas y traslado de arquetas, con reposición del pavimento.
Tapas de registro, con la clase de carga que corresponda al tráfico real del punto, no al que se supone.
Por qué falla lo que reparamos
Conviene saberlo, porque determina si basta con rehabilitar o hay que reconstruir.
Corrosión biogénica. Es la causa principal en pozos de hormigón. Las bacterias del agua residual generan sulfhídrico, que pasa al aire del pozo y sobre el paramento húmedo se convierte en ácido sulfúrico. El ácido ataca la pasta de cemento y deja el hormigón blando y arenoso justo por encima de la lámina de agua. Se reconoce al tacto: se raspa con la uña.
Raíces, que entran por juntas y fisuras y acaban rompiendo la fábrica.
Asientos del terreno, que descalzan la solera y abren la unión entre el pozo y el colector, el primer punto por donde se pierde estanqueidad.
Tráfico, cuando una tapa de clase insuficiente transmite la carga al cuello del pozo y lo va descabezando.
Rehabilitar o reconstruir
No todo hay que demolerlo. Si la estructura conserva capacidad portante y el daño está en el revestimiento, se rehabilita: se sanea el paramento retirando el material degradado, se reperfila con mortero de reparación de altas prestaciones y, en ambiente agresivo, se aplica un revestimiento resistente a sulfatos. Es más rápido, más barato y no obliga a abrir zanja alrededor.
Se reconstruye cuando el fallo es estructural: fábrica desmoronada, cuello colapsado, pérdida de sección en la solera o rotura de la unión con el colector.
Distinguir un caso del otro es exactamente para lo que sirve el diagnóstico previo.
El orden de trabajo
- Asesoramiento sobre qué intervención necesita el caso.
- Visita a obra para valorar el alcance real y el acceso.
- Inspección con cámara y, si los registros están enterrados, localización con sonda.
- Informe técnico con diagnóstico, alternativas y presupuesto ajustado a lo que hay.
- Tramitación de licencias y permisos.
- Ejecución, y prueba de estanqueidad antes de tapar la zanja cuando procede.
El paso 3 es el que más dinero ahorra y el que más se salta. Casi ninguna instalación con años conserva planos: la red creció por agregación, con injertos sucesivos, y nadie lo documentó. Presupuestar sin verlo es presupuestar a ciegas, y lo habitual es abrir y encontrar más de lo previsto.
Espacios confinados
Un pozo es espacio confinado. Se acumula sulfhídrico y se desplaza el oxígeno. Se entra con medidor de gases, ventilación forzada, arnés y persona de vigilancia fuera. Nunca por curiosidad, y nunca sin equipo.
Con quién trabajamos
Comunidades de vecinos, administraciones de fincas, promotores y constructoras, industria y particulares con vivienda unifamiliar. En comunidades entregamos el vídeo de la inspección junto al presupuesto, porque el gasto pasa por junta.
Para obra concertamos visita técnica: hay que ver la instalación antes de dar un número. Para una incidencia que no espera, tenemos servicio urgente 24 horas.