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Construcción y rehabilitación de pozos y arquetas de registro

Construcción, rehabilitación y reparación de pozos y arquetas en viviendas unifamiliares y comunidades.

Ilustración de la construcción y rehabilitación de un pozo de registro
Vista técnica

En Pocifren construimos, rehabilitamos y reparamos pozos y arquetas de registro en Madrid, en vivienda unifamiliar, comunidades de vecinos y urbanizaciones.

Son los puntos por donde se entra a la red. Mientras funcionan no se piensa en ellos; cuando se degradan, cada incidencia de saneamiento se convierte en una obra, porque no hay por dónde acceder.

Arqueta o pozo: no es lo mismo

La arqueta es una cámara pequeña, habitualmente de hasta un metro de profundidad, a la que se accede desde la superficie con la mano o con herramienta. Sirve para cambios de dirección, encuentros de ramales, pie de bajante y sifonado general.

El pozo de registro es más profundo y está pensado para que baje una persona. Lleva pates o escalera y unas dimensiones interiores mínimas que permitan trabajar dentro. Aparece en redes generales y en acometidas largas.

Un pozo, además, es espacio confinado. Bajar a uno sin medir atmósfera es de las cosas más peligrosas que se hacen en este oficio: se acumula sulfhídrico y se desplaza el oxígeno. Se entra con medidor de gases, ventilación forzada y persona de vigilancia fuera. Nunca por curiosidad.

Dónde hace falta una arqueta

La regla práctica de una red bien resuelta:

Cuando falta alguno de estos puntos, el síntoma llega tarde y mal: un atasco a mitad de un tramo enterrado de veinte metros sin registro intermedio obliga a localizar y picar. Con arquetas cada pocos metros, se resuelve en una hora con la máquina.

Por qué se degradan

Corrosión biogénica. Es la causa más común en pozos de hormigón. Las bacterias presentes en el agua residual generan sulfhídrico, que pasa al aire del pozo y se transforma en ácido sulfúrico sobre el paramento húmedo. El ácido ataca la pasta de cemento y deja el hormigón blando y arenoso justo por encima de la lámina de agua. Es reconocible al tacto: se raspa con la uña.

Raíces. Buscan la humedad y entran por juntas y fisuras. Una vez dentro engordan y acaban rompiendo la fábrica.

Asientos del terreno. Descalzan la solera y abren la unión entre el pozo y el colector, que es el punto por donde primero se pierde estanqueidad.

Tráfico. Una tapa de clase insuficiente transmite la carga al cuello del pozo y lo va descabezando.

Rehabilitar o reconstruir

No siempre hay que demoler. Si la estructura conserva capacidad portante y el daño está en el revestimiento, se rehabilita: se sanea el paramento retirando todo el material degradado, se reperfila con mortero de reparación de altas prestaciones y, cuando el ambiente es agresivo, se aplica un revestimiento continuo resistente a sulfatos. Es más rápido, más barato y no obliga a abrir zanja alrededor.

Se reconstruye cuando el fallo es estructural: fábrica desmoronada, cuello colapsado, pérdida de sección en la solera o rotura de la unión con el colector. En ese caso se demuele, se rehace con anillos prefabricados o fábrica según el caso, se reciben las entradas y salidas y se remata con la tapa de la clase que corresponda al tráfico del punto.

En obra nueva ejecutamos el pozo completo: excavación, solera con formación de media caña para que el agua circule sin depositar, alzados, pates si procede, conexiones y remate a rasante.

Cómo llegamos al diagnóstico

Antes de presupuestar, inspección con cámara y examen del pozo desde arriba. Si el registro está enterrado, primero lo localizamos. Cuando hay sospecha de que el pozo pierde hacia el terreno, se confirma con prueba de estanqueidad.

Ese trabajo previo evita la situación clásica: presupuestar una reparación menor, abrir, y descubrir que hay que rehacerlo entero.

Permisos y comunidad

En parcela privada suele bastar declaración responsable o licencia de obra menor según el municipio; si hay conexión con la red municipal, se necesita autorización de acometida. Lo tramitamos dentro de proyectos y licencias.

En comunidades entregamos el vídeo de inspección junto al presupuesto, porque el gasto pasa por junta y ayuda a que los vecinos vean el estado real en lugar de discutir sobre una descripción.

Si tienes una arqueta hundida, un pozo que se desmorona o un atasco que se repite siempre en el mismo punto, empecemos por mirar qué hay dentro.

Preguntas frecuentes sobre Construcción y Rehabilitación de Pozos y Arquetas de Registro

¿Trabajáis en viviendas y en comunidades?

Sí. Construimos, rehabilitamos y reparamos pozos y arquetas de registro tanto en viviendas unifamiliares como en comunidades de vecinos.

¿Cuál es la diferencia entre arqueta y pozo de registro?

La arqueta es una cámara pequeña, normalmente hasta un metro de profundidad, a la que se accede desde arriba con la mano o con herramienta. El pozo es más profundo, admite el acceso de una persona y suele llevar pates o escalera.

¿Cada cuánto hay que poner una arqueta?

La regla práctica es una en cada cambio de dirección, en cada cambio de sección o de pendiente, en cada encuentro de ramales y en tramos rectos largos. Sin registros intermedios, un atasco a mitad de recorrido obliga a picar.

¿Se puede rehabilitar un pozo sin demolerlo?

En muchos casos sí. Si la estructura conserva capacidad portante se sanea el paramento y se reviste con mortero de reparación, o se aplica un revestimiento interior continuo. Se demuele cuando el fallo es estructural.

¿Por qué se degrada el hormigón de un pozo?

Por el ácido sulfúrico biogénico. Las bacterias transforman el sulfhídrico del aire del pozo en ácido, que ataca la pasta de cemento. Se reconoce porque el hormigón se vuelve blando y arenoso en la franja por encima de la lámina de agua.

¿Hace falta licencia para construir un pozo nuevo?

Para obra en parcela privada suele bastar una declaración responsable o licencia de obra menor, según el municipio. Si hay conexión a la red municipal, se necesita autorización de acometida. Lo tramitamos nosotros.

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