En Pocifren atendemos inundaciones en Madrid las 24 horas. Si tienes agua entrando ahora mismo, el protocolo de urgencia (qué hacer y qué no antes de que lleguemos) está en evacuación de aguas. Esta página trata de por qué ocurren y de cómo evitar que se repitan.
Los cinco orígenes posibles
Identificar de dónde viene el agua condiciona todo lo demás, así que es lo primero que hacemos al llegar.
Lluvia que supera la capacidad de la red. El caso más frecuente en tormenta de verano. El agua entra por la rampa, por rejillas colmatadas o por patios que desaguan mal.
Retorno del saneamiento. Cuando la red general va llena, el agua busca la salida más baja, que suele ser el sumidero del sótano. Se reconoce porque el agua sale del sumidero en vez de irse por él, y porque huele. Es el caso que más daño hace, porque son aguas fecales.
Rotura de la red interior o de una acometida. Agua limpia y continua, que no depende de la lluvia. Se localiza con prueba de estanqueidad o cámara.
Fallo de la bomba del foso. El garaje tenía su achique previsto y no arrancó: flotador bloqueado, bomba quemada o cuadro sin tensión. Se descubre siempre en el peor momento.
Nivel freático. En algunas zonas el agua entra por el muro de sótano tras semanas de lluvia. No hay rotura que buscar: el problema es de impermeabilización y drenaje.
Por espacios
Garajes y sótanos. Lo habitual. Además del achique, queda el sedimento: tierra, hojas y, si hubo retorno, aguas fecales. Se aspira con equipo mixto, se baldea y, cuando el caso lo pide, se desinfecta. Un sótano que ha tenido fecales no se deja como está.
Huecos de ascensor. Requieren cuidado añadido, porque hay instalación eléctrica y el foso suele ser el punto más bajo del edificio. Aquí conviene coordinar con el mantenedor del ascensor antes de que vuelva a ponerse en marcha.
Viviendas y locales. Prioridad al corte eléctrico y a la retirada rápida, porque cada hora de agua sobre tarima o pladur multiplica el daño.
Obras. Achique de excavaciones y zanjas, a menudo con bombeo continuo mientras dura la fase.
Para que no se repita
Si la inundación llega cada temporada de lluvias, achicar es tratar el síntoma. Lo que suele resolverlo:
Limpiar la red de pluviales y las rejillas de rampa, que se colmatan con hoja y tierra. Es lo más barato y lo que más resultado da.
Probar la bomba del foso una vez al año, en seco y de verdad, no solo mirándola. Es el punto de fallo más común y el que nadie revisa.
Valorar una válvula antirretorno si el origen es el retorno del alcantarillado.
Revisar drenaje e impermeabilización si el agua entra por el terreno, que ya es obra y no pocería de urgencia.
Cuando la causa está en la red enterrada, la inspección con cámara cierra el diagnóstico. Y una limpieza programada de la red de pluviales antes del otoño evita buena parte de los avisos del invierno.
Documentación
Entregamos parte de intervención con fecha y hora de aviso y de llegada, origen del agua cuando puede determinarse, actuación realizada y volumen retirado. Lo extraído va a planta autorizada con su documento de traslado.
Es lo que necesita la comunidad para su acta y la aseguradora para el expediente.
Si tienes agua entrando ahora, llama. El diagnóstico lo hacemos allí.