En Pocifren transportamos residuos peligrosos y no peligrosos en Madrid con vehículos de equipo mixto y cisternas conformes al acuerdo ADR. Si buscas qué recogemos y por qué no puede verterse a la red, está en recogida y transporte de residuos. Esta página explica la parte normativa: clasificación, transporte y cadena documental.
La clasificación va primero
Antes de recoger nada hay que saber qué es. Cada residuo tiene su código LER, de la Lista Europea de Residuos, y ese código determina dos cosas: cómo debe transportarse y a qué planta puede entregarse.
No es un formalismo. Un fango de fosa séptica y un agua de separador de hidrocarburos son residuos distintos, con destinos distintos y con requisitos de transporte distintos. Clasificar mal en origen invalida todo lo que viene después, por bien que se haga.
Nuestro equipo técnico identifica el residuo en el punto de recogida, no en la oficina.
El ADR
El Acuerdo europeo sobre transporte internacional de mercancías peligrosas por carretera regula cómo debe moverse un residuo peligroso: el tipo de cisterna, su homologación y revisiones, la señalización del vehículo, la documentación que debe acompañar al transporte y la formación específica del conductor.
Trabajamos con cisternas equipadas conforme a esa exigencia. Cuando el residuo se clasifica como peligroso, el transporte se hace bajo ADR; cuando no lo es, con los requisitos que correspondan a su categoría.
La cadena documental
Es la parte que cierra el trabajo y la que a menudo se descuida.
Al entregar el residuo en planta autorizada emitimos el documento de identificación del traslado, donde constan el productor, el código LER, la cantidad y el destino.
Ese papel importa por un motivo concreto: la responsabilidad no se transfiere al camión. La normativa señala también a quien produce el residuo. Si mañana hay una inspección, lo que acredita que se gestionó bien es el documento, no el recuerdo de que vino alguien a llevárselo.
Conserva siempre esa copia. En comunidades, lo razonable es archivarla junto a las actas.
De dónde sale lo que transportamos
- Fangos de fosas sépticas y depuradoras compactas, tras el vaciado.
- Lodos de arquetas, pozos y colectores, tras una limpieza de red.
- Aguas y fangos de separadores de hidrocarburos de garajes comunitarios, talleres y estaciones de servicio. Residuo peligroso, con código y destino propios.
- Arquetas separadoras de grasas de hostelería.
- Sedimentos de fosos y sótanos tras una inundación.
- Aguas de achique con carga contaminante que no pueden ir a la red.
El vehículo mixto
Combina bomba de vacío y equipo de agua a presión en el mismo camión. En la práctica eso significa limpiar y retirar en una sola visita: se aspira el fango, se baldea la instalación con presión y se aspira de nuevo el agua de lavado.
Sin equipo mixto harían falta dos vehículos y dos desplazamientos, o quedaría la instalación a medio limpiar.
Lo que más se descuida
Los separadores de hidrocarburos de garajes comunitarios. Están previstos en normativa, tienen su mantenimiento definido y casi nadie lo hace hasta que hay inspección o hasta que el garaje empieza a oler.
Cuando el separador se colmata deja de separar, el aceite pasa a la red y el problema deja de ser interno: es un vertido. Un vaciado periódico documentado lo evita y acredita el cumplimiento ante la administración y ante el seguro.
Lo mismo con las arquetas separadoras de grasas de bares y restaurantes, origen de buena parte de los atascos de colector en calles con hostelería.
Cuéntanos qué tienes que retirar, de dónde y si el camión puede acercarse. Te decimos qué clasificación le corresponde y qué documentación vas a recibir.